En el enfoque terapéutico de Yogashi, ponemos énfasis en la importancia de comprender cómo los eventos emocionales no procesados, como los cierres de etapas o duelos, pueden impactar profundamente en el cuerpo. Estos procesos emocionales no resueltos tienen una manera de instalarse en los tejidos corporales, creando bloqueos y manifestaciones físicas como defensas bajas, problemas respiratorios o alteraciones en la piel. Este método reconoce al cuerpo como un todo interconectado, donde lo emocional y lo físico están en constante diálogo.
Procesar cierres y duelos
Una de las mayores dificultades que enfrentamos a nivel emocional es permitirnos el espacio y el tiempo para cerrar ciclos y elaborar los duelos. En nuestra cultura, existe una tendencia a evitar estos momentos de transición, lo que deja acumuladas tensiones en el sistema nervioso y en las fascias del cuerpo. Yogashi aborda este problema no solo desde la liberación física de estos bloqueos, sino también creando un entorno de respeto y conexión, que permita al cuerpo recuperar su capacidad de autorregulación.
Impacto físico de los bloqueos emocionales
Cuando no atendemos las necesidades emocionales relacionadas con los cierres y las pérdidas, el cuerpo responde de diversas maneras. Las defensas inmunológicas pueden verse comprometidas, dejando a la persona más vulnerable a enfermedades; el sistema respiratorio puede restringirse, reflejando la sensación de «ahogo» emocional; y la piel, el órgano más expuesto, puede manifestar reacciones como dermatitis o eccema, como una forma de expresión del cuerpo al no encontrar otra salida.
El papel del toque consciente en Yogashi
El método Yogashi utiliza técnicas específicas de presión, movimientos suaves y estiramientos enfocados para dialogar con las zonas del cuerpo donde estas memorias emocionales están «atascadas». A través del toque consciente, se ofrece al tejido tiempo, respeto y confianza para abrirse, facilitando la liberación de bloqueos tanto físicos como emocionales. Más que un alivio temporal, se busca crear un espacio seguro para que la persona reconozca y procese las emociones subyacentes que han quedado sin resolver.
En definitiva, Yogashi no es solo un tratamiento para el cuerpo físico, sino una herramienta integral para trabajar con las memorias que habitan en él, promoviendo un equilibrio que parte de la conexión entre lo físico y lo emocional. En este sentido, abordar los cierres y los duelos desde esta perspectiva se convierte en un camino hacia la salud y el bienestar integral.



